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Cuando era niño tuve la suerte de que mi padre siempre estaba rodeado de libros, diarios y documentos (hasta hoy, asunto que no le agrada en nada a mi madre).
En esto llegó a mis manos el libro "Una ilusión en Caldera", de Pedro Serazzi, creo que es una de las historias de amor mas lindas que he leído, un libro que debería estar en los estantes (sin polvo) de todas las familias atacameñas.
Citamos referencia posterior de Don Pedro , extraída desde esta fuente
Pedro Serazzi Escritor y periodista nacido en Chañaral.
Escribe cuentos, novelas, ensayos e historia. De la narrativa, lo que más ama escribir es el género novela y cuentos, "sin embargo, en mi mítica tierra, la historia es muy tentadora y es por eso que cuando encuentro un buen tema trató de plasmarlo al computador". Ha obtenido varios premios en concursos literarios. De estos se destaca el Primer Lugar en el Concurso de Ensayo "Giordano Bruno", con "El pueblo Chango".
También ha sido distinguido en el ámbito comunal (Chañaral y Diego de Almagro), provincial y regional, por mérito a su trayectoria literaria. Se destacan la Medalla al Mérito "Rafael Torreblanca" (1983), Ciudadano Distinguido Chañaral y Diego de Almagro, y el Premio Provincial de Literatura 2001, Gobierno de Atacama y Secretaría Ministerial de Educación.
Nota Relacionada | Pedro Serazzi y su novela "Una ilusión en Caldera"
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Pedrito
Conocí a Don Pedro a los diecisiete años, cuando nos habló de su obra cobriza y algo en uno de los cuentos me agarró por el cuello y no me soltó más. Tuve que tomar con dedos ávidos uno de los ejemplares que dejó para nuestros ojos, y prometer con ademanes de liceana responsable y ojos mentirosos que lo devolvería en una semana. Siete años después aún tengo ese libro, que ha acompañado mi trayectoria estudiantil de patiperra en puerto y capital, y pronto mi regreso, y ha sido prestado infinitas veces para que más personas conozcan a este hombre rotundo.
También ha sido protagonista en mis incursiones incipientes como cuentacuentos, donde su figura certera brilla en las palabras dichas, donde entre él y los que lo escuchan yo sólo he sido nexo parlante. La historia de la "Erika" y su incursión en Inca de Oro ha sido sanadora para algunos, y me ha ayudado a difundir, en espacios muy pequeñitos, la idea de que la pampa no es un espacio vacío y sin sentido, y que el verde no es el único indicador de vida en una tierra.
Ronda en algunos círculos la idea de que el norte, es un gran pedazo de nada.
No me gusta cuando demagógicamente el Ministerio de Cultura grita exagerado que se promoverá por todos lados su talento de dedos rutilantes al igual que otros talentos, que el impulso a los escritores chilenos sí es (cuando muchos se cagan de hambre por escribir), que el acceso universal a los libros está siendo (sí, con tremendo impuesto de por medio) porque nada de eso se ha cumplido; sólo creo que es profundamente necesario tener claro quiénes son los que nos acompañan en nuestras tierras secas dedicando gran parte (si es que no la vida entera) a que Atacama no se convierta en un pedazo fantasma, abandonado, olvidado porque a los ojos de los grandes triunfadores de la ambición, se les ocurrió que había que saquear todo lo posible y luego irse, dejando la pregunta en los labios del qué mierda pasa con los que estamos en los lugares ya saqueados.
Serazzi me ha sostenido contra el mazazo de la nostalgia, se ha metido en mis libros, en mis pulmones con aire capitalino, y me ha ayudado a entender que volver a Atacama, designio definido desde el principio, sí es opción, porque esta no es tierra de nadie.
Serazzi cabe en el bolsillo, en las casas de nuestros amigos, en los cuentos contados.