Entonces ví entre lo insípido una fruta en su punto.
El equinoccio y cada partícula
confabularon para que en esa roca golpeara esa ola
y esa gota quedara ahí
y mi mano se equilibrara bajo la roca y sobre el cielo
y tu sombra pasara impune
otra vez
sobre mi
y el primer punto de aries.
Mirando de reojo la luz creció.
tu semilla dorada se movió un momento
caminamos por un mismo hilo
o el lamento eterno disuelto terminó.
o al menos cumplió el círculo.
Fundimos el sol el mar la sal tu mar mi sol mi mar tu sol nuestra sal
cansados caminamos al sur
casi rozándonos los dedos.
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Que preciosidad de poesia, me encanta :)
Gracias!!
es un gran alago recibir encantamientos de la segunda mayor isla en el mundo!! saludos!!
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