Oficina Flor de Chile (Parte 2)

Oficina Flor de Chile (Parte 2)

por Omar Monroy

La señora Mireya Escobar Rivera, relató que “en invierno nevaba en la Oficina y andaba a “pata pelá”, no tenían radio ni otros adelantos, “pero éramos felices”, agregó.

Estudió en la escuela de la “Flor de Chile” hasta segundo año. Sus padres le inculcaron sólidos valores.

Textual transcribo su narración:

“Mi mamita fue dueña de casa y toda su vida fue muy trabajadora. Hacía hallullas, empanadas y sopaipillas para ayudar en la casa y yo salía a venderlas. También vendíamos agua en ganchos con dos de mis hermanos”.

“En esos tiempos habían huelgas de trabajadores y eran momentos muy críticos, porque se veía más pobreza y hambre. Trabajé de forma sufrida y dura toda mi infancia. A los 15 años me casé y me fui con mi esposo a la Oficina “Chile”. Luego, esta paralizó y regresamos a la “Flor de Chile”, en dónde tuvimos una cantina a la que concurrían hasta cincuenta trabajadores.

Se servía comida y desayuno que se componía de “cocho sango”. Se le echa cebolla picada y condimento.
Se cocinaba con grasa y se le echaba agua y harina tostada con sal. Se servía en un plato y quedaba espeso.
El plato preferido del pampino eran los porotos con mote o con chicharrón, y un vaso de mote con azúcar o mote con huesillos.

La señora Mireya Escobar, tuvo seis hijos y su matrimonio duró doce años. Se separó y crió a sus hijos. Los educó hasta 4’ medio. Se vino a Chañaral en el año 1961, recordando que detrás de la Municipalidad existían “dos ojos de mar”. Su papá falleció en el puerto.

Sus últimas palabras, esa vez, me dejaron reflexionando. Me dijo: “Y aquí estoy con el deseo de visitar alguna vez la Oficina “Flor de Chile”.

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